JUEVES.- Nuestro viaje inició muy temprano al salir en avión de Monterrey, y en sólo UNA HORA Y MEDIA estábamos disfrutando de una cálida bienvenida en el hermoso Puerto de VERACRUZ. Una vez en el autobús, durante el camino a la Sierra del Café, disfrutamos de los paisajes que nos brinda este camino a Córdoba.
Al llegar a CÓRDOBA, nos dirigimos al MUSEO DEL CAFÉ, en el que muestran todos los procesos del Café; los diferentes tipos de plantas, su historia en México y culmina con una Cata de Café, donde una barista nos permite experimentar las diferentes sensaciones, aromas y sabores de los cafés.
Fue hermoso recorrer a pie las calles del centro, visitar el Palacio Municipal y el Balcón de Zevallos. El edificio en plena Plaza Central, famoso porque ahí firmaron Agustín de Iturbide y Juan O’Donojú los Tratados de Córdoba, en 1821.
Por la noche nuestro guía nos encamina al primer cuadro de la ciudad, hasta una casona con patio interno, es quizá la sucursal más bohemia de Córdoba, la Cafetería Calufe, en ella se muestran los diversos métodos de infusiones de café, en el cual una joven nos explica cada proceso.
Al término de esta visita regresamos al Balcón de Zevallos, donde es posible degustar una rica cena mientras se observa en la fachada del vecino Palacio Municipal el videomapping de una leyenda. Regresamos al hotel para descansar y prepararnos para la jornada del día siguiente.
VIERNES.- Temprano, después de un delicioso desayuno, partimos a la comunidad de San Bartolo, ahí habitan alrededor de 22 familias. Lideradas por doña Juana Guzmán, las mujeres de esta comunidad juegan un papel importante en la producción y venta de café artesanal; se observa cómo ponen a secar los granos al sol en la explanada que está frente a la capilla.
Los viajeros se meten hasta la cocina de una de las viviendas. La idea es aprender a preparar galletas de café. Los niños del pueblo aprovechan para ofrecer aretes, pulseras y collares que confeccionan con los granos de café. Cuesta trabajo despedirse de tan cálidos lugareños, pero hay que recorrer 30 minutos de camino para llegar al poblado de Sabana Larga. Al llegar a la Comunidad, nos dirigimos a una pequeña fábrica artesanal donde nos dan una muestra en su fábrica familiar, el proceso del tostado y la molienda… un delicioso aroma.
Continuamos nuestro camino de media hora rumbo a Fortín de las Flores. El encanto se palpa tanto en la colección de más de 500 árboles Bonsáis, como en las quesadillas de flor de jamaica y los helados de gardenia que sirven en el kiosco de Fortín. Todavía queda un camino de 20 minutos para llegar a Amatlán de los Reyes y atender a la cita en la Ex Hacienda de Guadalupe. Este sitio es importante porque se dice que ahí llegó la primera mata de café a la Nueva España. Hoy la propiedad está abierta a los viajeros que deseen realizar un recorrido por los cafetales, o también pueden descansar disfrutando de la hermosa visita a esta hacienda construida desde 1690.
SÁBADO.- A la hora pactada nos dimos cita en el lobby del hotel para desocupar las habitaciones y continuar al Puerto de Veracruz. Al llegar nos ofrecieron un City Tour, donde disfrutamos de una visita panorámica de los lugares más emblemáticos del puerto, como su Malecón, su Plaza Principal, el Museo de la Marina, San Juan de Ulúa y Boca del Río.
Por la tarde disfrutamos de la Vida Jarocha con todo su Folclor entre marimbas, arpas y tríos. Luego disfrutamos de una maravillosa cena alrededor de la Plaza Principal, donde todos los fines de semana se organizan verbenas populares, clases de danzón y mucha fiesta.
DOMINGO.- Es el último día y no podemos dejar de visitar las cafeterías famosas como el Café La Parroquia y Los Portales y disfrutar de un típico café lechero. Nuestros anfitriones nos ofrecen Tours opcionales, para conocer Los Primeros Pasos de Cortés, visitar la tierra de los Chamanes en Los Tuxtlas, o el hermoso Pueblo Mágico de Tlacotalpan. Aquéllos que decidieron quedarse en Veracruz, fueron a recorrer el Acuario y San Juan de Ulua.

