A mediados de marzo, la aerolínea chilena anunció inicialmente que suspendería vuelos internacionales y domésticos debido a las restricciones sanitarias de varios países y la posterior caída en la demanda.
En rutas domésticas, las unidades de Brasil y Chile se mantendrán con operaciones reducidas, mientras que a nivel internacional el grupo espera operar semanalmente seis frecuencias entre Santiago y Miami, y tres frecuencias entre São Paulo y Miami.
«Frente a este escenario adverso, es inevitable que las empresas del Grupo deberán redimensionar sus respectivos tamaños y la forma en que operan», dijo el presidente ejecutivo de la firma, Roberto Alvo, citado en un comunicado.
«Podemos observar que los impactos son más profundos y que serán más duraderos de lo que anticipamos inicialmente», agregó el ejecutivo.
Por otra parte, LATAM dijo que las operaciones de sus unidades de carga no se han visto limitadas por las restricciones y están reforzando su capacidad para apoyar las exportaciones e importaciones, el abastecimiento y el transporte de bienes esenciales.
Esta semana, un ejecutivo de la compañía dijo que la aerolínea requerirá del apoyo financiero de los gobiernos de la región para atravesar un periodo de recuperación que llevaría hasta dos años.

