Por supuesto, nuestra motivación principal al viajar a Perú es admirar con nuestros propios ojos y todos los sentidos la magnificencia de Machu Picchu –una de las 7 maravillas del mundo moderno–. Sin embargo, toda la experiencia peruana nos iba a traer grandes sorpresas. ¡Y de qué manera!
Por invitación de la operadora Mega Travel, tuvimos la oportunidad de visitar –durante 7 noches– un hermoso recorrido por Perú que nos llevó por ciudades imperiales, maravillas incas y hasta lo profundo de la selva amazónica.
Nuestra travesía en Perú inició directamente en Cusco, la enigmática gran ciudad color marrón, luego de un vuelo de 6 horas de Volaris desde CDMX a Lima y de ahí un vuelo de Latam hacia Cusco de hora y media.
En el aeropuerto de Cusco, nos recibió el staff de Vipac, el receptivo de Mega Travel –el mejor de Perú– para llevarnos en transporte privado al hotel sede, Casa Andina Cusco.
La recomendación para nosotros, los turistas, es tomársela ligera los primeros días, sin grandes caminatas o esfuerzos, hidratarse bien, tomar té de coca y así adaptar el organismo a los más de 3,400 metros sobre el nivel del mar para evitar el mal de altura.
El recorrido por la ciudad incluye lugares extraordinarios como el Convento de Santo Domingo, que alberga el sitio arqueológico de Qorikancha. Ahí tuvimos nuestro primer acercamiento a la cultura inca y su magistral y misteriosa forma de construir edificaciones, pues hasta el día de hoy no se sabe cómo lograban dominar su técnica para manipular piedras y erigir muros perfectos.
Cusco es una ciudad colonial hermosa y pulcramente cuidada. Sus plazas, iglesias, catedrales y sus vistas de día y de noche desde lo alto de sus cerros son mágicas.
De ahí, partimos por carretera rumbo al Valle Sagrado, un conjunto de valles y pequeños pueblos atravesados por ríos, que son la antesala para llegar a Machu Picchu. Antes de ese platillo principal, visitamos dos sitios arqueológicos: Pisaq y Ollantaytambo, ambos dignos de una exploración minuciosa para admirar no solo la cultura inca, sino también las preincas, civilizaciones andinas que les precedieron miles de años atrás.
Se llegó el día más esperado. Muy temprano nos trasladamos desde el hotel Taypikala Valle Sagrado Deluxe hacia la estación ferroviaria Ollantaytambo para abordar el Tren Vistadome Observatory, uno de alta categoría que incluye comida y un vagón-bar con ambiente festivo. Importante señalar que el tren permite máximo 7 kilos de equipaje, por lo que dejamos nuestras maletas en el hotel en Cusco y llevamos solo lo necesario para una noche.
En el tren, el trayecto de hora y media nos llevó a Aguascalientes, también conocido como “El Pueblo de Machu Picchu”. Después de recorrer sus callecitas y mercados, tomamos el autobús que nos llevó en un serpenteante trayecto de 25 minutos hasta la entrada. Nosotros elegimos el circuito 2, el más completo, que incluye la icónica vista panorámica y un recorrido por los sectores urbano y religioso de la ciudadela. Cada paso revelaba postales impresionantes y rincones llenos de historia.
Al día siguiente, volamos de Cusco a Puerto Maldonado para adentrarnos en la selva amazónica. Desde el muelle, una embarcación nos llevó a través del río Madre de Dios hasta Inkaterra Hacienda Concepción, un lodge perfecto para explorar este entorno indómito. Este destino es ideal para quienes buscan aventuras intensas y contacto directo con la naturaleza.Hicimos recorridos de día y de noche entre la selva, pero el más impactante fue el Canopy Walkway, un recorrido suspendido a 30 metros de altura que incluye siete puentes colgantes. Observamos monos, aves y una biodiversidad impresionante.
Nuestra última parada fue Lima, donde recorrimos su centro histórico, Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Lugares como la Plaza Mayor, la Catedral de Lima y el Museo Larco fueron imperdibles. Además, participamos en una experiencia gastronómica en Urban Kitchen, preparando Pisco Sour, ceviche y lomo saltado, maridados con vinos locales.
Al día siguiente tuvimos la suerte de coincidir con la realización de Perú Mucho Gusto, la gran feria gastronómica anual donde las cocinas de todas las regiones del país convergen para ofrecer a las familias limeñas y turistas una verdadera fiesta culinaria. La variedad y calidad de los platillos hacen de este evento una celebración inolvidable para los amantes de la gastronomía.
Mega Travel y sus receptivos en Perú, junto con guías excepcionales como Manuel, Samuel y Freddy, hicieron de este viaje una experiencia inolvidable, llena de aprendizaje y placer. Perú es un destino que combina historia, aventura y sabores en cada rincón.
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